Recientemente estuve hospedada y me sentí muy satisfecha, felix y congratulada por tantas atenciones de gentes tan amables, cariñosas y profesionales, es lo propio del pueblo ecuatoriano al que conocí y tanto admiro. Sus esfuerzos se ven reflejados en la sonrisa y la felicidad de sus huespedes, no tanto por los servicios que ofrecen,que son muy buenos , sino por el amor que dan. Saludos a todos los empleados, ojalá que algún dias pueda volver y Que viva El Troje!!!
Silvia de Cuba